El color de la sangre

Los herederos del trono siempre creyeron que tenían sangre azul, nunca se cortaron o tuvieron un pequeño accidente que hizo que su sangre brotara de su piel. El rey siempre se aseguro que de ninguna forma pudieran saber el color de la sangre de sus herederos.

Un día cualquiera, el pueblo, cansado de las migajas decidió ir en contra del rey, levantaron su voz y terminaron cortando sus cabeza frente a sus hijos, la sangre brotó roja, los herederos al trono al ver el color de su sangre, decidieron marcharse y dejar al pueblo decidir cómo gobernarse.

Con los pies en el borde

Vivir es robar incesamente momentos a la muerte y subsistir a pesar de ella, esta frase me acompaña desde hace unos años y se hizo real hace apenas algunas semanas. Sentir estar al borde de la muerte es una sensación muy dificil de describir, sobre todo si al rededor de esa sensación hay dolor y sensación de no poder respirar.

Nunca pensé que viviría una sensación de ese tipo, siempre creí que mi muerte sería indolora, tranquila, quizás en una montaña mirando hacia el mar y allí lentamente me dormía para no volver a despertar, pero la realidad es bien diferente.

El mundo hoy nos trae una realidad ineludible, la COVID-19 nos está rondando y a pesar de seguir todas las medidas de bioseguridad te puedes contagiar en el menor descuido, recibiendo dinero de una compra, mientras comes en un restaurante y tuviste que quitarte tus elementos de protección o muchos otras posibles escenarios de pequeños detalles.
Si corres con suerte tendrás una gripe leve o medio fuerte y saldrás de eso en 15 días, pero si te toca la parte difícil tendrás una neumonía que puede llevarte a una muerte dolorosa y lenta. Los que hemos pasado por eso creo que nos estamos dando cuenta de lo difícil que la están pasando muchas personas en el mundo, es una enfermedad colectiva – por eso el nombre de Pandemia – que tiene a todo el mundo en una situación bastante complicada.

Las personas que padecimos los síntomas fuertes de esta enfermedad, nos paramos en el borde del abismo, sin mucho que hacer por nosotros mismos, dependemos que el sistema de salud, los hospitales puedan ayudarnos, en mi caso corri con la fortuna de lograr un puesto en una UCI en una capital de departamento y allí hicieron todo lo posible para que mi cuerpo aprendiera a respirar y los pulmones lograran un nivel de recuperación para aceptar el oxígeno de nuevo, es todo lo que pueden hacer, por que en la realidad ningún medicamento puede hacer mucho para reducir la mortalidad de la enfermedad. En este momento muchas personas luchan por su vida, algunos no pueden acceder a una UCI y tendrán que superar solos el proceso o morir en el intento, es la cruda realidad del mundo y de países como el que vivimos.

Después de todo, lo único que podemos hacer es cuidarnos, seguir los protocolos de bioSeguridad y esperar que la vacuna llegue para tener una mejor forma de combatir la enfermedad en el cuerpo, pero la enfermedad no va a desaparecer hasta quizas unos 5 años o más, es la realidad inevitable que se ha dibujado con la pandemia.

2020

El 2020 fue un año increíblemente extraño para todas las personas, tratando de no abandonar haré un resumen desde mi punto de vista:

1. Me di cuenta que llevaba un poco más de 10 años siendo parte de un círculo abusivo en donde entregaba, mi conocimiento, tiempo, dinero en proyectos en donde en últimas solo se beneficiaban dos personas que se quedaban con los créditos de todo y de ni las gracias me daban, se ganaron premios y reconocimiento de cuenta de mi trabajo y lo unico que recibi fue bullying constante que me hacía dudar de mis capacidades y de mi mismo, logre salir de ese asunto sin victimizarse ni acrecentar el problema, pero es difícil reconocer ese tipo de cosas, en las amistades “desinteresadas” en base del altruismo se esconde mucha mierda que cuando revienta es terrible. No se lo recomiendo a nadie.

2. Decidí tomar un trabajo que me ayudó a darme cuenta de lo importante de ser un buen líder y tener buenos jefes, de participar de cosas importantes y hacer parte de un equipo de personas profesionales sanas que saben tratar muy bien a las personas. Debido a mis problemas anteriores me costó adaptarme pero me doy cuenta que ha sido una de las mejores cosas que me ha pasado en mucho tiempo, estar en un lugar en donde reconocen tus capacidades, además tienes la posibilidad de aprender y que te paguen bien por ello es muy importante.

3. Mi pareja ha sido super importante para avanzar como persona, juntos hemos crecido en muchos aspectos, nos dimos la oportunidad de construir varios proyectos juntos que a pesar de la mala onda de quienes lideraban las fundaciones que cobijaban esos proyectos logramos hacer cosas que hoy dan sus frutos y dejan muy buenos aprendizajes para seguir adelante en algunos trabajos con comunidades de base. Creo que hacer proyectos juntos y estar en los proyectos de manera horizontal y reconociendo los aportes del otro con el mismo valor es super importante para construir en pareja.

4. Decidir habitar tierras con Mar. Desde hace muchos años creo que más de 20 me he preguntado cómo es vivir cerca al mar, este año pudimos responder esas preguntas y aunque el nivel de dificultad ha aumentado respecto a la otra ubicación en la que estaba, ha sido increíblemente interesante entender otra realidad del país, ver un tipo diferente de campesinos, unas problemáticas diferentes y tener nuevos retos para habitar un lugar. Siempre es un reto salir de las zonas de confort y confrontarse a sí mismo a vivir realidades que hacen parte de imaginarios para algunos lejanos, creo que moverse y darse la oportunidad de habitar nuevos lugares es algo que vale la pena vivir si tienes la oportunidad para hacerlo. 100% recomendado. Y como dice el viejo y conocido dicho: Primero estaba el mar…

A pesar de las cosas tristes y la pandemia global, no me puedo quejar del todo del 2020, creo que si tenemos buenos hábitos de autocuidado podemos sobrevivir a la COVID-19 y tener tiempo para ver algunos atardeceres, ojalá el 2021 sea mejor para todos.