Los recuerdos de la Abuela

Le he preguntado a mi abuela si le tiene miedo a la muerte, responde con toda la seriedad del caso que la espera tranquila, desde hace años, como quien espera un bus sin el afán de llegar a ninguna parte, onda sabiduría se logra ver en ella que en una lucidez desconcertante recuerda la guerra entre liberales y conservadores de los años 50 que la llevo a tener que formar parte de las filas de desplazados que huían de Caicedo – Antioquia, uno de los pueblos mas violentos de la época, la vida fue dura me dice, y hace un recuento de una serie de penas pero que con la valentía de todas aquellas matronas anónimas lograron criar y mantener unos hijos en el ir y venir de un país en guerra.

Hoy con 82 años, recuerda la casa en el pueblo, las caminatas por las calles, las ventas de empanadas y tamales que le dio el sustento necesario para criar a cuatro hijos con la enseñanza del trabajo honesto, responsable y respetuoso por los demás, camina despacio cargando el peso de los años, para hablar siempre hace una pausa larga como de quien tiene que buscar en un gran cajón de recuerdos para hilar las historias, recordar a su abuelo de apellido Roldan que decía ser español que se quedo en Caicedo para ver crecer a los hijos, convertido en campesino colombiano, de esos que aun quedan en algunos recónditos parajes de Colombia, de los que aun no han pervertido la guerrilla, los paras o los dos, o el narcotrafico, de los que te alojan en casa y comparten la poca comida con caminantes o viajeros que son sorprendidos por la noche en los caminos.

Así recuerda Maria Asension Roldan la vida de hace 50 años, tener que hacer largas filas para conseguir un poco de agua y hacer un tetero a los hijos pequeños, esos tiempos donde en Medellín aun era un lujo contar con alcantarillado y agua potable, recuerda filas de horas, de cuadras, aun así sonríe y recuerda los paseos a caballo, el tiempo en el campo y el pueblo antes de la violencia y añora por volver a des-hacer los pasos recorrer las calles de Caicedo para ver en lo mas profundo de los recuerdos la pequeña casa a un costado del pueblo que tuvo que dejar para tratar de crear un presente mejor para sus hijos.

La muerte de Chona (como la conocen con cariño propios y extraños) espero y tengo fe no sera dolorosa, sera quizás como la muerte de Ursula la gran matrona de los Buen Día, que murió tranquila en su silla mecedora, y así me gustaría a mi dejar este mundo, sumergido en los recuerdos que dejan el paso de los años.

 

 

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Publicado por

kleper

Me contradigo pero no soy inconsecuente.

Un comentario sobre “Los recuerdos de la Abuela”

  1. Y no la espera solo con tranquilidad, en ciertos momentos (que no se si considerar tristes o alegres por la aceptación de la inevitable) la pide.

    Saludos

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