El NO

Ayer domingo 2 de octubre a las 4 de la tarde la polarización de un país en guerra se hizo mas que evidente. A medida que los conteos de votos aumentaban la esperanza de quienes creían que con 1 año de campaña por “La paz” iban a borrar los veinte años o mas de campaña por la guerra, por el odio y el terror de los señores de la guerra, terratenientes o señores empresarios, como los quieran llamar.

Ayer fue claro el mensaje: “Perder toda esperanza” la solución a los problemas no esta en la clase política actual. Entendamos esto como un llamado a la acción a no dejar de hacer y de proponer desde cada uno el cambio que requiere este pueblo, nos llenamos la boca diciendo que los buenos somos más y en ocasiones nos quedamos en la palabra y no pasamos a la acción, tenemos miedo, sabemos que quienes han desafiado el poder han sido asesinados con la intención de mantenernos con la boca callada para que como ayer perdiéramos la esperanza, hoy la intención es la misma, los mismos objetivos, pero se han dado cuenta que es mas barato manipularnos utilizando los medios de comunicación, se cansaron de matar y de lidiar con la sangre, necesitan ademas mano de obra barata para atender el nuevo negocio que se abre.

Los lideres del No se sienten por fuera del negocio de la tierra y de los valores de la misma, la macarena, los montes de maría, la sierra nevada, el putumayo, el tapón del darien es uno de los objetivos, el botín que la Farc al rendirse entrega para poderse jubilar vivos, se cansaron del miedo a los aviones que volaban sobre sus cabezas cargados de bombas, lo vimos el lunes en el discurso del Timochenko cuando el ejercito con un mensaje contundente en vez de enviar drones con banderas blancas voló un avión de guerra en pleno acto de la paz y todo su estruendo dio el broche perfecto a lo que ayer vimos, un país que no entiende o no quiere entender que todo el circo de los últimos cuatro años tiene como objetivo que los mismos de siempre se perpetúen en el poder.

Las Farc lo cedieron todo hasta su identidad, no más lucha de clases, no mas defensa del campesino indefenso, no mas esperanza en un ejercito revolucionario que se dejo seducir por el oro blanco del narcotrafico y que perdió la guerra que según los del NO nunca existió, los miles de muertos que suman cada uno de los bandos no fueron suficientes para que entendiéramos que el problema no es el enemigo numero uno, los terroristas de bota de caucho y enfermos con leishmaniasis, un montón de viejos con ganas de descansar, el problema son esos otros viejos que tienen el poder y que no lo quieren soltar, los que supuestamente elegimos y que sin vergüenza alguna nos siguen manipulando para que les dejemos hacer lo quieran.

No solo es mandar a callar a los otros y llamar ignorantes a los que votaron por el NO o los que no votaron, seria mejor “abrasarlos en las llamas del infierno” (Diria el exprocurador ordoñez), pero como lo que queremos es la paz la mejor idea es abrazarlos y enseñarles con acciones lo que esta mal en este país, el problema somos nosotros que no hemos podido entender que quienes dejamos estar allí, en el poder no lo hacen por nosotros, persiguen sus propios intereses y por eso necesitan que estemos en una aparente zona de confort de la cual no queramos salir y por eso votamos NO a lo que parece amenazar eso.

El llamado a la acción es hacer nosotros mismos lo que hemos dejado en manos de “Los benevolentes poderosos” de todos los bandos…

La pruebita de Amor. (Internet.org)

La pruebita de amor siempre ha sido una frase bastante utilizada en el lugar donde naci y, de alguna forma, es la sensación que me dejan diferentes pruebas que he estado haciendo con Internet.org [1]. No se puede negar que la iniciativa de Facebook para proveer algo de conectividad basada en servicios es interesante. Sin embargo, la sospecha se levanta cuando los servicios privilegiados son solo los de Facebook y unos cuantos elegidos por el proveedor de telefonia celular y el gobierno –en nuestro caso Tigo y el MinTic–.

Para acceder a este “beneficio”, tenemos que tener una Sim card de Tigo. Cualquiera puede comprar una por 5 mil pesos en una tienda autorizada y. por un tiempo de dos meses, puedes disfrutar de las aplicaciones que ofrecen [2], pero con la condicion que si intentas acceder a un contenido externo (fuera de las aplicaciones autorizadas) te advierte que a partir de ese momento el costo se cargará al plan de datos. ¿Cómo funciona todo esto? En los términos y condiciones de uso se ofrecen algunas pistas técnicas para entender cómo funciona Internet.org. Así, por ejemplo, se puede leer [3] : “Actividades en internet. Cuando solicitas acceso a un sitio web o servicio, podemos modificar la solicitud y enrutarla a través de nuestros servidores para que tu operador de telefonía celular sepa que no tiene que cobrarte por los datos que usas para acceder a los sitios web”. Cuando utilizan la palabra enrutar quieren decir que nuestro tráfico de red está siendo inspeccionado y pasado por un proxy [4] que le permite a la empresa, en este caso a Facebook, saber desde dónde navegamos, para dónde vamos y qué estamos haciendo en el camino. En principio, esto presenta diferentes problemas desde el punto de vista de la intimidad de las personas. No hay manera de usar esa aplicación de una forma anónima. El control del tráfico y el registro de la conexión lo tiene en todo momento Facebook.

En este punto debemos alertar que los datos que pueden recoger de una persona cuando se navega por un proxy son bastantes: desde su ubicación e identidad completa (debido a la interrelación de la cuenta de Facebook con el servicio) hasta conocer los detalles de sus búsquedas en cualquiera de las otras aplicaciones.

Es cierto que como aceptamos unos términos y condiciones de uso que incluyen todas estas posibilidades, en estricto sentido, no hay nada ilegal. Además, entre nosotros es muy común el dicho “el que nada debe nada teme”. Sin embargo, la recolección de este tipo de información no solo tiene implicaciones en la seguridad o facilita actividades de vigilancia masiva, sino también puede usarse para fines comerciales, publicitarios etc. En este tipo de servicios, es cierto lo que muchos dicen: “cuando el servicio es gratis, el producto somos nosotros”, y es que nuestros datos, en especial nuestros metadatos, forman parte un mercado emergente, el de los datos. Volvamos a los términos y condiciones de este servicios, allí vemos que nos dicen que: “Es posible que compartamos información con terceros de conformidad con nuestra Política de datos”. Por supuesto, esa “Política de datos” es bastante permisiva, por lo que estamos cediendo gran parte de nuestros derechos cuando la aceptamos.

De otra parte, estas prácticas no terminan con Internet.org. Desde hace tiempo en Colombia se ofrecían planes económicos por servicios parciales. Recientemente, se han intensificado campañas comerciales como “Facebook al gratín”, que son fuertes especialmente en lugares menos favorecidos, en donde la brecha digital es tan grande que es indiferente tener Internet o Facebook, simplemente es lo mismo. En Internet es común tener servicios que se vuelven monopólicos: Google es un buscador omnipresente y Facebook es la herramienta por excelencia, el medio de comunicación único para no iniciados. Lo preocupante es que en este tipo de iniciativas a nadie parece importarle que el efecto se amplifique y, peor aún, de la mano de un estado cómplice. La alianza entre Facebook y el gobierno colombiano se presta para un juego comercial. Al promover la implementación de soluciones como Internet.org, se permite que las personas caigan en una estrategia publicitaria donde los únicos beneficiarios reales, y a largo plazo, son las empresas.

Tal como en la pruebita de amor o como en la nunca bien ponderada frase “la puntica no más”, cuando nos enfrentamos a este tipo de servicios, nos arriesgamos a perder más de lo que imaginamos. Lo que vemos como un beneficio para una parte de la población necesitada, como intenta mostrarlo en sus discursos el CEO de Facebook, ciertamente, no cierra la brecha digital. Utilizando publicidad engañosa, se convierte a Internet en un puñado de aplicaciones de acceso limitado, se cierra un mundo de infinitas posibilidades, se pasa a navegar a solo opciones elegidas por quienes están pagando por la navegación. No estoy de acuerdo con su postulado “Mejor algo que nada”. Prefiero no tener nada a no poder elegir a dónde quiero ir y cómo quiero llegar.

El precio de esta pruebita de amor son mis datos. Es un precio bastante alto y el cebo que nos ponen es muy atractivo en un país en donde aún más del 70% de la población no tienen ningún tipo de conectividad[5] ¿Internet gratis? Sí, pero abierto y confiable.

Notas:

[1] http://www.las2orillas.co/ni-internet-ni-gratis/
[2] http://www.tigo.com.co/internetorg
[3] http://www.tigo.com.co/cyrinternetorg
[4] http://es.wikipedia.org/wiki/Proxy
[5] http://www.semana.com/educacion/articulo/conectividad-en-colombia/417580-3